miércoles, 20 de agosto de 2008

He alli



He allí ese espejo, al borde de la cama, absorviendo cada imagen que se posa en él, secuestrando la energía nuestra sin rescate alguno. Viéndote, viéndome, viéndonos los dos, ya no somos dos, sino muchos. Esos muchos que son parte nuestra, jugando con los opuestos, con luces y sombras. Nos devuelve la desnudez absoluta, el silencio marcado, la distorsión de los cuerpos sin lógica. La belleza de lo imperfecto, de lo que alguna vez fue, de lo que hoy somos llenos de marcas, llenos de pasado. He allí ese espejo que no limita, que proyecta al infinito, nos conduce sin razón a ninguna parte, a ningún lugar, nos hace perder en el instante mismo. Y te acaricio, te peino, te susurro al oído... dejo la marca del amor que se reproduce en la imagen, como un horizonte perdido que se une con el mar. He allí ese espejo que dibuja tus pechos como lunas, tan llenas de vos, sensibles al peregrinar de mis manos que buscan tu camino más íntimo. He allí, solo allí, solo nosotros con los otros.