jueves, 7 de agosto de 2008

Invasiones ficticias




Barquito de papel que navega sin rumbo, hundido por los minutos en el fondo de una zanja llevando consigo la ilusión, la fantasía... Mientras los soldaditos, estáticos, estupefactos ante el hundimiento, buscan nuevas ordenes que cumplir. Así el enchastre se comete, y la ropita limpita se mancha de alegría. Allá a lo lejos, una voz de mujer... una voz de madre indignada, reclama asistencia perfecta, retorciendo sus manitas... Mi chiquillo, mi diablillo. Hermosa sonrisa la mía... mezcla de travesura y torpeza. Pero volvamos a la zanjita que todavía quedan muchos botecitos.... mientras los soldaditos bailan en manos de otros niños.